
Hasta hace poco tiempo, la principal función de las cortinas era cortar el paso de las corrientes de aire y evitar la entrada de luz solar. Actualmente esas funciones han cambiado un poco, se busca tamizar las visuales hacia el interior, filtrar la luz exterior y decorar el interior de las estancias.
El mercado actual ofrece infinitas posibilidades de diseños, tejidos y complementos, para lo cual hace falta tener un proyecto adecuado al tipo de ventana y al ambiente donde irán colocadas, para ello se deberán tener en cuenta una serie de factores como: las características de la estancia, de las ventanas, del tipo de ambiente y decoración existente o proyectada.
En cuanto a las características de la estancia, si éstas son amplias encajarán perfectamente cortinas voluminosas, con mucha caída y tejidos gruesos, de colores claros como intensos. Dan una presencia inmejorable las cortinas dobles y forradas, de forma que se vean ambos lados.
En estancias pequeñas, se evitarán los grandes estampados y se optará por colores claros y telas lisas. Una buena alternativa son las telas con rayas verticales, ya que darán sensación de amplitud.
Las estancias luminosas admiten cualquier solución, se pueden colocar cortinas dobles, esto es, con un visillo y luego una tela con más cuerpo que realzará el efecto decorativo, evitando las miradas pero sin quitar luminosidad.

Por el contrario si contamos con poca luz, recurriremos a visillos y cortinas ligeras, como el lino o la gasa, en colores claros.
Según el tipo de ventana contamos también con algunos trucos, si la ventana es estrecha , colocando una barra o una galería más larga que el ancho de la ventana y cortinas que lleguen hasta el suelo, se conseguirá un efecto de amplitud.
En ambientes rústicos las cortinas y estores realizados con lino, gasa o arpillera resultarán perfectos.
En ambientes clásicos, con amplios ventanales se emplearán telas como la chenilla, el terciopelo, la seda o lino estampado, con caída hasta el suelo y generosos frunces.
En ambientes coloniales, se puede optar por estores o cortinas, pero en este caso utilizaremos telas ligeras y frescas como el algodón, gasa, lino, y colores claros y dentro de la gama de crudos, marrones suaves y ocres.

A la hora de saber cuánta tela debemos calcular, simplemente se debe medir el ancho que se quiere cubrir y se multiplica por 2, 2,5 ó 3, según el vuelo que se le quiera dar. Esta medida se divide entre el ancho de la tela y así obtenemos cuántos anchos son necesarios para renovar esa abertura.
En el caso de las ventanas, la cortina debe sobrepasar unos 10 cm. el largo de la ventana para que tenga buena caída y cubra del todo la ventana. En los ventanales se puede dejar un largo mayor, de forma que toque el suelo y dé un efecto algo abombado.
A este largo, se le añade la cantidad necesaria para dobladillos arriba y abajo. En la parte inferior hay que contar como mínimo con 25 cm., y el superior un mínimo de 10 cm. Obteniendo así los metros totales necesarios.
Otro punto importante a tener en cuenta, es que algunos tejidos lavables encogen en mayor o menor proporción en su primer lavado, esta merma generalmente indicada por el fabricante debe ser tenida en cuenta y confeccionar las cortinas luego de haber lavado la tela.
Los visillos, en contraposición con las cortinas, son muy ligeros y su uso obedece a la necesidad de resguardar el interior de la accción directa de los rayos solares, actuando como tamiz.
Los encontraremos drapeados,que suavizan los contornos creando un ambiente romántico y elegante; tensados,consiguen un discreto efecto en un interior actual y; fruncidos, otorgan un toque rústico y campestre.
Los estores son cortinajes muy actuales, en general muy discretos y van muy bien para cubrir ventanas correderas, resultando incómodos para ventanas que abren hacia dentro de la habitación. Están formados por un tejido que se recoge de diferentes formas mediante un mecanismo, dando estores planos o fruncidos.
Entre los estores planos estan los que hacen un rulo, mediante un mecanismo superior con resorte. Se pueden instalar en la pared, en el techo o en la carpintería. Los que hacen tablas horizontales y los que forman pliegues irregulares, le dan un aire más informal.
Luego, entre los estores fruncidos, encontramos el austríaco, el romano y el veneciano, diferenciándose entre sí por el sistema de frunces.

También encontramos las persianas de lamas, conocidas como persianas venecianas, pueden ser de lamas de madera o aluminio, en este caso con una amplísima gama de colores, permiten regular la cantidad de luz y las miradas, la limpieza es un tanto complicada.
Otros tipos de cortinas son las plisadas, semejantes a los estores en su funcionamiento y las cortinas verticales, semejantes a las persianas de lamas en este caso dispuestas en vertical, indicadas en oficinas, centros escolares, centros médicos, etc.